Primer empleo joven, el comienzo de una vida digna

El programa de primer empleo para jóvenes en riesgo de exclusión surge a raíz de las campañas de recogida de juguetes para el día de Reyes que Cabesan organiza cada año. Así es como estableció contacto con los responsables de varios centros de acogida de menores, quienes manifestaron su preocupación por el futuro de los chavales una vez cumplen los dieciocho años. Llegado este momento se enfrentan solos a un entorno complicado, a una sociedad que en ocasiones les mira con indiferencia. Cuando la empresa conoció esta situación decidió tomar cartas en el asunto. Así es como ha comenzado a colaborar con la Fundación Iniciativa Solidaria Ángel Tomás de Valencia. En este artículo queremos contarte en qué consiste este proyecto y presentarte el testimonio de sus protagonistas.

 

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Biram y Amadou, de diecinueve años de edad, se conocieron durante el éxodo que les tuvo un año de viaje desde Gambia, su país de origen, hasta llegar a Melilla, donde, como tantos otros, no tuvieron más alternativa que saltar la valla. “Es muy duro”, afirma Biram, sin entrar en más detalles.

Cuando les preguntamos por qué decidieron venir ambos coinciden en la necesidad de mejorar su calidad de vida. “Yo en mi país también tenía trabajo, pero lo único es que todos queremos mejor vida. El dinero que consigues ahí llega solamente para pagar comida pero no puedes buscar un futuro mejor. Pensamos que si venimos aquí y encontramos trabajo podemos tenerlo”, explica Amadou.

Recuerdan aquel día en Melilla como el día de su libertad. Han pasado dos años desde entonces y en este tiempo han estado tutelados por los servicios sociales hasta alcanzar la mayoría de edad, momento en el que la Fundación Iniciativa Solidaria Ángel Tomás se hizo cargo de ellos.

 

Lejos de sus familias, sin casa y sin trabajo

 

Segundo García es responsable de proyectos de la fundación, además de director de las viviendas de emancipación. En ellas se alojan jóvenes inmigrantes, procedentes en su mayoría del África subsahariana, pero también de Marruecos o Pakistán. Una vez cumplen los 18 años se encuentran solos en un país que no es el suyo, sin trabajo, sin casa y sin formación, en muchos casos.

Desde la fundación les ofrecen vivienda y acompañamiento educativo, facilitándoles el acceso a ciclos formativos y orientándoles en la búsqueda del primer empleo. “El trabajo es la puerta principal para la integración en la sociedad”, comenta Segundo. Y en este punto manifiesta su alegría por la oportunidad que ofrece Cabesan a los chavales, dado que es una situación que no se da habitualmente.

“Te despiertas y sabes dónde vas a trabajar”

 

Los chicos realizan su labor cada día en la finca La Salada, entre los términos de Pedralba y Bugarra. Hasta hace nada su trabajo consistía en podar las platerinas y los paraguayos , así como efectuar tareas de desbrozado. En la actualidad, ya inmersos en campaña de recogida, se dedican a la recolección de la fruta.

La acogida la recuerdan como muy buena. De hecho recibieron una carta de bienvenida en la que Cabesan les transmitía su alegría y orgullo por darles una oportunidad de futuro. Tanto Biram como Amadou se sienten muy a gusto y bien tratados por todo el personal. La empresa les da toda la formación necesaria para desarrollar su trabajo y mantiene una comunicación constante y fluida con la fundación.

Cuando les preguntamos qué es lo mejor de trabajar aquí responden que el compañerismo y la tranquilidad, “te despiertas y sabes dónde vas a trabajar” (Biram), “esto es una alegría para nosotros, de verdad.” (Amadou)

 

recoleccionUn sueño que empieza a materializarse

 

Cabesan ha gestionado el alquiler de un piso en la localidad de Pedralba, con el objetivo de facilitar una vivienda a estos dos jóvenes y a un tercero que acaba de incorporarse al grupo. Los tres se responsabilizan del pago del alquiler y de los gastos de suministro y manutención. Les preguntamos si creen que su sueldo alcanzará para cubrir dichos gastos y nos dicen que sí, que seguro que podrán hacer frente a todo.

Biram y Amadou acaban de iniciar una nueva etapa en sus vidas, donde ya disfrutan de independencia económica y autonomía personal. El próximo objetivo será que terminen sus estudios y se saquen el carnet de conducir. Atrás quedan los días en que soñaban con un futuro mejor porque ese futuro ya es el presente.