alt="Modelo agricultura sostenible Cabesan"

“Es prioritario buscar un modelo de agricultura mucho más sostenible”| Entrevista a Lola Raigón

Lola Raigón es catedrática de la ETS de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural de la Universidad Politécnica de Valencia. Una de las líneas de investigación de su grupo se centra en el estudio de los beneficios del modelo de agricultura ecológica sobre la calidad final del producto. Además prestan sus servicios a las empresas que lo soliciten, vía convenio o trabajos específicos. La hemos entrevistado para que nos hable del momento de transición agraria al que asistimos, y de cómo la figura del agricultor tradicional ha quedado atrás para dar paso a un nuevo perfil, con formación técnica específica, que se vale de las herramientas del I+D en el trabajo a pie de campo.

 

Cabesan es un claro ejemplo de esta transición hacia otro modelo de producción agrícola. Cuenta con personal formado y cualificado, comprometido con este modelo de agricultura sostenible y con la incorporación de la tecnología para lograr no la máxima productividad, sino una mayor calidad en el producto final.Por eso ha puesto en marcha una serie de iniciativas en el área del I+D+I, dentro de las cuales se incluyen diversos ensayos desarrollados en nuestra finca, en colaboración con el Departamento de Química de la ETS de Ingeniería Agronómica donde se inscribe Lola Raigón.

 

 

Lola, ¿cuál es el perfil del agricultor de hoy día? ¿En qué se diferencia de nuestros abuelos, que cultivaban la tierra para su propio abastecimiento, como modo de subsistencia?

La verdad es que el perfil del agricultor ha cambiado tanto… Efectivamente, la agricultura de subsistencia que realizaron nuestros abuelos tenía un valor tremendo. Era la actividad primaria que existía y realmente la persona que podía comer bien era el agricultor, que era quien tenía disponibilidad de alimentos.

Hoy en día con los procesos de globalización y esto de tener tanto alimento en los lineales nos hemos vuelto locos. Hay que tener en cuenta que un tercio de la producción se tira, según datos de la FAO. A partir del modelo de revolución industrial, de la revolución verde en la agricultura, el modelo agrícola cambia, a mi entender, en dos vertientes: una, en el proceso de incorporar esas sustancias químicas para incrementar la producción, que no es la línea a seguir, porque tenemos alimentos en exceso, consumiendo muchos recursos naturales.

Y la segunda vía es que el agricultor deja de tener ese grado de profesionalización que de alguna manera le viene con el legado, afín a cada uno de los territorios, y se deja recomendar por personas que han tenido una determinada formación técnica, pero cuyo objetivo es cumplir los planes que le marca una empresa. Y los planes de la empresa son vender producto.

En la actualidad estamos también en un momento de cambio, porque ese modelo de gente que se incorporaba a la agricultura, pero dependientes de que alguien les vendiera producto, es un modelo hipotecado. Al depender del petróleo las subidas en los precios son tremendas, los impactos medioambientales también pasan factura, y es un modelo que ha llevado a la ruina de muchos agricultores, porque han perdido la autonomía. Dependen de que alguien les compre el producto. Ese modelo no es el deseado para la transición agraria.

La gente joven quiere tener un control sobre lo que le pertenece, lo cual es lógico, porque viene de tener un grado de formación. En todo este proceso de la transformación agraria estamos asistiendo a que el campo, en términos generales, se está viendo más tecnificado. Y esa tecnificación viene de una mayor formación por parte de los agricultores y de los técnicos, pero también por la incorporación de un factor respetuoso, que es la investigación y la innovación agraria.  El agricultor tiene ganas de introducir esas modificaciones porque sabe que va a tener beneficios sobre el total y entonces entra esa parte de la investigación e innovación agraria.

 

 alt="Entrevista a Lola Raigón para Cabesan"

 

¿Cómo puede ayudar la tecnología y el I+D al desarrollo de este modelo más eficiente y menos contaminante? ¿Cuáles son las principales innovaciones tecnológicas que se están aplicando en la agricultura actualmente?

 

Hay muchísima tecnología puesta en valor, como la optimización del recurso agua, saber cómo el agua puede llegar en mejores condiciones a cumplir una función fundamental. O en el conocimiento de esa agricultura respetuosa que nos puede llevar a un modelo más equitativo entre la producción y el consumo. También se aplica al estudio de cuáles son aquellas variedades que pueden tener un mayor rendimiento dentro de lo local, porque el territorio es tremendamente importante para generar esa alimentación de calidad.

Y también en la comercialización, porque se están poniendo en práctica modelos que rompan con el proceso dictatorial de una distribución amparada en muchos canales, cada uno de los cuales incrementan por equis el precio. Se busca romper con eso e introducir innovaciones en el proceso de comercialización de los productos agrarios.

Yo creo que la investigación y la innovación se han implementado en toda la cadena productiva, desde el conocimiento del suelo a la comercialización, tanto desde el punto de vista técnico como desde el punto de vista social.

 

En la finca de Cabesan estáis realizando varios ensayos, como la inyección de dióxido de carbono  al agua de riego ¿cuál es el objetivo?

Nos interesa un suelo que cumpla con los parámetros de biodiversidad. En Cabesan se aplican pautas guiadas por la sostenibilidad. Algo que yo he detectado a través de los análisis del suelo es que los niveles de materia orgánica son bajos, ya les he recomendado que hagan aportes de estiércol, que eso les va a ayudar muchísimo. Pero con lo que contamos ahora es con un suelo que no tiene materia orgánica, si le falta la materia orgánica le falta la vida para llegar a actividades enzimáticas que generen lo que estamos hablando.

Entonces , ¿qué herramientas le podemos poner para que se activen esos procesos? Sobre todo herramientas que oxigenen el suelo, porque ¿qué es lo que hacen al fin y al cabo los microorganismos? Los microorganismos son seres vivos que están en el suelo, que están respirando, generando dióxido de carbono, oxígeno. Pues si no tenemos los microorganismos necesarios para llevar a cabo eso vamos a intentar incorporarlos. ¿Cómo? A través de la inyección del dióxido de carbono y del peróxido de oxígeno (que es agua oxigenada).

Lo que estamos haciendo es activar el suelo con los elementos químicos que se generan en los procesos de respiración de los microorganismos. Y con eso tener un suelo más activo para generar las condiciones para que esas actividades enzimáticas necesarias se puedan llevar a cabo.

 

alt="Entrevista a Lola Raigón para Cabesan"

 

¿Y habéis obtenido ya resultados? ¿Qué habéis observado?

Estamos en ello, porque claro, hay que tener en cuenta que el suelo tiene una memoria histórica tremenda. Eso quiere decir que cualquier cosa que no tiene una acción inmediata, sino que requiere un período de tiempo largo para que esas modificaciones surtan efecto. Eso en el suelo, pero si luego hay que buscarlo arriba, en la planta, ya ni te cuento. Estamos hablando de que son cultivos leñosos, el árbol tiene una inercia muchísimo más lenta, y por lo tanto tenemos que esperar un tiempo para ver los resultados.

 

Otro de los ensayos que estáis realizando es el uso de magnetizadores, ¿en qué consiste esta investigación?

Contamos con un parámetro productivo que es el agua. El agua es el factor limitante en la agricultura, pero podemos actuar sobre él para que su calidad sea la mejor. ¿Cómo podemos hacerlo? Si la calidad del agua viene marcada por el pH, por la conductividad, por el contenido en carbonatos, podemos actuar ionizándola. Algo tan simple como incorporar parámetros que oxigenen y que la activen. Eso, según la bibliografía existente, lo podemos lograr con el uso de los magnetizadores, porque trabajan como dipolos. A través del impacto de esa carga magnética podemos ionizar el agua, que es una sustancia polarizada, de tal manera cuando llegue al suelo esté más activa.

Esto también está en fase muy inicial, nos estamos amparando en algunas bibliografías que están trabajando con esto y que están obteniendo resultados espectaculares. Pero ahora tenemos que ponerlo en valor en las condiciones locales que tiene la finca.  La innovación ya está puesta, que es el magnetizador. Ahora viene la investigación, ¿qué es lo que esperamos? Esperamos respuesta en el árbol, evidentemente, aunque con la inercia que tiene también el proceso.

Obtener resultados directos va a ser difícil en este primer año, pero intentamos obtener una continuidad y ver qué pasa. Si no pasa nada, pues no pasa nada, esa tecnología es adecuada pero no hemos obtenido los resultados esperados. A veces en investigación decimos que un resultado no esperado es también una puerta que se abre para el futuro, lo mismo que un resultado esperado, porque nos permite tomar decisiones sobre las condiciones en las que hemos trabajado.

 

alt="Entrevista a Lola Raigón para Cabesan"

 

En tus conferencias hablas sobre los impactos medioambientales de la agricultura tradicional, con el empleo masivo de fertilizantes nitrogenados, de los impactos de las grandes maquinarias sobre los suelos, de las sustancias fitosanitarias empleadas para manipular esas grandes superficies… ¿En qué ha repercutido todo esto medioambientalmente?

No es que solamente lo diga yo, lo dicen los últimos informes de organismos como la FAO, la agricultura tiene que pasar un punto de inflexión que nos lleve hacia eliminar algunas de las sustancias que se venían utilizando para el incremento de la productividad. Esa agricultura de alto impacto, muy agroindustrial, ha generado la contaminación de los suelos por el mal uso de los fertilizantes químicos y por el impacto de los biocidas.También por el mal manejo la maquinaria pesada, que tiene una influencia sobre la compactación de los suelos y el incremento de la erosión de los mismos, y por tanto, unas derivas sobre su pérdida de la biodiversidad.

Hay que llegar a un punto de una agricultura que tenga parámetros de sostenibilidad, es decir, que garantice que estos recursos que tenemos en el planeta (agua, suelo, aire, seres vivos) tengan una continuidad, porque trabajamos para un planeta con los recursos finitos.

 

¿Cuál es el riesgo de la contaminación de las aguas por los fitosanitarios y herbicidas? ¿Por qué se siguen utilizando estos productos si se conocen los riesgos para el consumo humano? ¿Por qué no se prohíbe su fabricación?

Nadie tiene la respuesta, ni siquiera la FAO. Me remito al último informe, que salió el 24 de enero de este año. En este informese pone de manifiesto que no podemos seguir empleando estas sustancias químicas. Hay que hacer un cambio en el modelo productivo por cuestiones que ya conocemos, que además repercuten en algo que está hoy en día en la práctica totalidad de las agendas políticas, el cambio climático.

Hay muchísimas evidencias de la contaminación del agua. En nuestra zona de La Ribera, por ejemplo, ya los valores que salen a la luz pública no son la de concentración de nitratos, porque la concentración de nitratos de 50 partes por millón se supera con límites. La búsqueda es para productos como herbicidas. Y están dando concentraciones altísimas. Herbicidas que además, en el momento actual, no están autorizados. Realmente no podemos decir que una sustancia no esté autorizada hasta que no se prohíba su síntesis.

 

 

¿Cómo está afectando este impacto en la mentalidad del agricultor tradicional? ¿Realmente está siendo consciente de los riesgos derivados de este modelo de agricultura?

Pues fíjate, ni siquiera las capas científicas muchas veces se enteran de esto, ni las empresas. Si eso no llega ni a los niveles científicos ni a los niveles productivos, ni tan siquiera a los niveles políticos, pues tampoco llega a los agricultores.

Si no existe realmente un mecanismo de actuación los agricultores siguen operando con los medios que les llegan. Mientras las políticas sigan avalando los procesos de producción de plaguicidas, de sustancias químicas, y las empresas puedan seguir actuando, lo harán.

Yo me atrevería a decir que ya no sólo se necesita un punto de inflexión, sino un punto de ruptura. No podemos seguir con ese modelo. Es prioritario buscar un modelo de agricultura mucho más sostenible.

 

¿Qué apoyos  tiene hoy día un agricultor por parte del gobierno e instituciones si decide poner en marcha este modelo agroecológico en sus cultivos?

Ese es el caballo de batalla. La investigación, junto a la cooperación, son las áreas que más han sufrido con estos recortes de la crisis. Si antes ya estaban bajos ahora están bajo mínimos.

Con eso quiero dejar caer que no estar orgullosos de que España es un país agrario me parece de una pobreza tremenda, el potencial agrícola que tiene España es tremendo. ¿Por qué vamos a dejar caer un potencial tan importante, teniendo condiciones climáticas, suelo, la herencia agrícola que nos viene de cientos de años? ¿Por qué dejarlo perder? No tenemos la fuerza que como país agrario deberíamos tener. Por eso los agricultores deben estar ahí marcando la pauta, deben hacer fuerza.

En la medida que se generen esas presiones vamos a tener más alianzas para la investigación y tecnología, para poder llegar a niveles de tecnificación no solamente de lo que significa el mundo rural, sino también de incorporación de población al mundo rural.